Totalmente de acuerdo con Agua en sus distintos comentarios.
En primer lugar, vuelve a hacer uso del "mirar para otro lado" cuando las cosas se complican. No creo que sea útil a su partido que en lugar de explicar importantes temas de actualidad, como la salida de Kosovo, el acercamiento de presos de ETA al País Vasco o la caída de Topalánek en el Gobierno checo, se centren en otros temas que, aunque tienen su importancia social (ustedes están fuertemente comprometidos en lo social), pues como que no "casan" con el devenir de la actualidad...
Le saco el tema de la Unión Europea, porque en un anterior post nos hablaba de la necesidad de dar una respuesta coordinada y conjunta a una crisis global y sistémica. Esa respuesta o solución global, dado que somos europeos, está siendo confeccionada en el seno de la Unión Europea. Y he ahí el problema: ahora que Topolánek ha dejado sus responsabilidades gubernamentales en la República Checa, éste dice que su partido se opondrá al Tratado de Lisboa. Hizo también Topalánek ciertas declaraciones ayer que no han sentado muy bien en las altas esferas de la UE: tachó el plan de recuperación económica de Obama de "camino al infierno"... ¿Cómo afectará esta situación al futuro del Tratado de Lisboa y, lo que es más importante: hará mella esta incómoda situación a la orquestación de las respuestas coordinadas y conjuntas? Veremos a ver...
No obstante, entiendo que usted quiera atacar a la oposición: con los tiempos que corren es mejor mantenerla a raya, por supuesto. Sin embargo, no entiendo esta necesidad, dado que últimamente son ellos solitos los que se ponen en evidencia).
En segundo lugar, en el post de 'Crisis Global, solución global' dedicaba 3 o 4 líneas a la intervención de Paul Krugman en el foro Innovae. No creo que debiera tomar las palabras de este grandísimo economista tan a la ligera y restarles importancia. Soy asiduo diario al blog de Krugman en New York Times y, por supuesto, a sus columnas en ese mismo periódico. Han sido varios los artículos que ha dedicado al caso de España, y el análisis que hace de la situación económica del país, créame, es verdaderamente acertada, aunque, por otra parte, escueta. Krugman al analizar la economía española tiene una ventaja y una desventaja que radican ambas en la distancia New York-Madrid: el no estar muy al tanto de la historia de España (desventaja) y la imposibilidad de que "las ramas le impidan ver el bosque" (ventaja).
Como alternativas y soluciones a la crisis en España, Krugman propone hacerlo desde dos vías: una a través del aumento de la productividad (Don José, no vaya a pensar que Zapatero ve esta alternativa y Krugman no) y otra, mucho más fea, a través de los recortes salariales.
Desde la entrada en las Comunidades Europeas (ahora Unión Europea), puede contrastarse a través de los datos que España ha perdido competitividad. Por supuesto, la evolución de la competitividad entre 1986 y 2008 no ha sido siempre decreciente, pero la tendencia a largo plazo, que es la que importa, sí que es negativa. Lo ha sido descaradamente desde la entrada en la Zona Euro, y para probarlo, en uno de sus artículos, Krugman grafica la evolución del déficit de la balanza corriente como porcentaje del PIB. En 1995-1997 rondaba el 0%; en 2007 superaba el 10%... La razón, según Krugman: "un enorme boom de la construcción financiado por grandísimas entradas de capital".
Tras el "reventón" de la burbuja inmobiliaria, la descapitalización del sector de la construcción ha sido tan fuerte como todos hemos visto. Está claro que habrá que reubicar a todos los trabajadores de este castigado sector y también a los del sector servicios que estamos perdiendo en estos últimos meses con mayor fuerza. El otro objetivo será atraer a inversores -tanto nacionales como extranjeros- para capitalizar aquellos sectores que deberían ser los impulsores del nuevo modelo económico, y respecto a esto, creo que hay consenso: deberían ser aquéllos más intensivos en la incorporación de tecnología y que hagan una decidida y firme apuesta por la innovación. Hablamos del sector de las telecomunicaciones, la industria farmacéutica, la química, la biotecnología, la clave industria del automóvil,etcétera. Los economistas coinciden en que la acumulación de capital y el progreso técnico son los motores del crecimiento económico.
Bien, este panorama (desolador, por cierto) necesita primero una contextualización, caracterizada por: 1) las organizaciones económicas internacionales, 2) la Unión Europea y 3) la economía española, sus virtudes y sus defectos.
1) Las ORGANIZACIONES ECONÓMICAS INTERNACIONALES (FMI, OMC, OCDE, BM,...) coincide en señalar que la caída del PIB, el desempleo y la pérdida de competitividad continuarán, y están siendo continuas las revisiones a la baja de sus previsiones. Además, existe consenso en las predicciones acerca de cuál será el orden para la recuperación de los países: Estados Unidos, primero; las primeras potencias europeas -Alemania, Reino Unido, Francia- después. No será hasta entonces cuando le toque el turno a España. Y esto es preciso que lo sepamos TODOS para no equivocarnos de diagnóstico ni en el momento de adelantar fechas. Y, por supuesto, es cierto que "sólo" son predicciones... Eso sí, de la misma categoría que las del Gobierno español...
2) En el seno de la UNIÓN EUROPEA se ha insistido en la necesidad de acometer reformas en el mercado laboral al que tachan de rígido. Es curioso, por cierto, el debate en torno a lo flexible o rígido del sistema laboral. Cualquier manual de Economía Española que dedique un tema o capítulo al mercado laboral español, insiste en la rigidez del mismo. La Unión Europea también ha planteada lo acuciante de acometer reformas en el sistema de pensiones (por cierto, ¿qué fue de aquel acuerdo en Noviembre entre Rajoy y Zapatero para retomar los Pactos de Toledo?), ya que empieza a surgir el problema de cómo financiar el agujero que la necesaria protección social plantea. Por otro lado, la UE hace un llamamiento a reducir diferencias entre los contratos temporales y los contratos fijos, tema del que se habló anoche en el programa de TVE "Crisis. Soluciones" y cuyo formato echamos más de uno de menos. Fue precisamente esa reducción de diferencias de la que habló el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. Por su parte, ¿qué sugiere la UE?: que "la evolución de los salarios se vincule más estrechamente a la evolución de la productividad, en el contexto del diálogo social". Finalmente, la UE lanza un mensaje de alerta al sistema educativo. Los jóvenes no estamos bien formados, y tienen razón...
3) Respecto a la ECONOMÍA ESPAÑOLA, ya hemos visto en las líneas anteriores los defectos. Como virtudes destacar el sector del turismo -que no va a ser precisamente en estos tiempos quien tire o "maquille" de/a la economía española- y, curiosamente, el sector de la banca (¡aaaay, la banca...!). Después están las ramas de la agricultura y la ganadería, la petroquímica o los servicios intermedios, pero no están para "echar cohetes": la baja productividad, la fuerte dependencia energética española y el escaso peso relativo, respectivamente, están detrás de estos sectores.
Dicho esto -y volviendo a Krugman-, ¿cómo es posible acometer la creación y desarrollo de un nuevo modelo de crecimiento económico teniendo en cuenta el panorama actual y el marco futuro en los próximos años?
A) VÍA AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD. Esto requiere un increíble esfuerzo por parte de los empresarios y trabajadores españoles, amparándose en la investigación y el desarrollo y, desde luego, mucho tiempo. Porque está claro que la modernización tecnológica de España es insuficiente, si nos queremos comparar con los más fuertes. Y que quede claro que cambiar el modelo de crecimiento económico no solamente requiere de un extraordinario y muy sufrido esfuerzo, sino que necesita de tiempo. Y no lo digo para desanimar: vuelvo a insistir en que hay que decir a la gente este tipo de cosas, para que sea consciente de lo que viene.
B) VÍA REDUCCIONES SALARIALES. He aquí la "barbaridad" de Paul Krugman. Decía Xavier i Sala (uno de nuestros más reputados economistas a nivel internacional, y curiosamente especialista en crecimiento económico) que "la obtención del premio Nobel no vacuna al galardonado contra la capacidad de decir tonterías". Pero no creo que esta frase sea aplicable a Krugman. No. Y es que si no se opta por la primera vía, la de la productividad, la única manera de compensar la pérdida de competitividad e impulsarla, es a través de una bajada de los salarios, lo que supondría un descenso de los costes productivos, y nos podría llevar a competir mejor en los mercados internacionales.
Pero esto es pura teoría... La pregunta que habría que hacer a Krugman es: ¿cómo realizar esta arriesgada "operación"?